Historia de Charvet

En 1908 Alphonse-Benoît Charvet se instala en Charavines e inicia su actividad artesanal de fontanería. Rápidamente, se especializa en calefacción y, por lo tanto, conecta con el mundo de la cocina. Recordemos que, en aquellos años, ambas cosas eran inseparables ya que la cocina (llamada “fourneau-bouilleur” en Francia o “cocina económica” en España), fabricada en hierro fundido y alimentada con madera o carbón, contenía una caldera que suministraba el agua caliente para el consumo humano así como para los radiadores de la casa.

En 1934, el negocio familiar se convierte en sociedad y la fabricación de cocinas representa ya la actividad principal de Charvet que cuenta con unos diez empleados. Pero la segunda guerra mundial detiene este crecimiento debido a la falta de mano de obra y materias primas.

Tras la contienda, Charvet vuelve a la normalidad. Prosigue la producción de cocinas domésticas y empieza a fabricar equipos más pesados destinados a la restauración y las colectividades.

En los años 1960, Charvet está ya plenamente dedicado a la fabricación de cocinas profesionales y cuenta con unos cincuenta empleados. Es la época en la que se inicia el retroceso del uso del carbón en las cocinas y en que la empresa desarrolla la fabricación de cocinas a gas y electricidad.

En 1995, Pierre Charvet, nieto del fundador, se jubila y, al no tener descendiente interesado en sucederle, vende la empresa a la Société Industrielle de Lacanche (SIL), dirigida por André Augagneur y sus hijos, especializada asimismo en la fabricación de cocinas con una tradición centenaria.

La entrada de Charvet en el grupo SIL proporciona a la empresa un nuevo dinamismo y le permite modernizarse sin alterar su personalidad y su tradición.

En la actualidad, está presente en veinte países, con filiales en España y en el Reino Unido, exporta el 30% de su producción y es unánimamente reconocido como uno de los fabricantes de mayor prestigio. Su presidente es Pierre-Alain Augagneur.